Esperando al enemigo

Barco pirata famobil

El barco pirata flotaba en las aguas de un mar trasparente, los cañones estaban preparados y los tripulantes en sus puestos, ojo avizor, a la espera del enemigo, cuando de pronto el agua se cubrió de una espuma blanquecina con olor a limones que crecía por momentos, y un trasatlántico, como caído del cielo, avanzaba hacia ellos: no era el buque de guerra que temían, pero supieron que estaban fatalmente perdidos en el instante en que el niño se zambulló en la bañera.

La tentación

LA PUERTA

“Por favor, sea breve”, dijo la mujer desde el otro lado de la puerta. “Vendo Biblias”, resumí. “Gracias, pero no me interesa” dijo ella en un susurro, y la imaginé asomada a la mirilla sobre las puntas de sus pies descalzos y los pechos acariciando la puerta. Desde entonces vuelvo cada semana y tenemos la misma conversación. Sólo una cosa deseo: que nunca llegue a abrirme la puerta.

Microrrelato publicado en antología de Páginas de Espuma

Homenaje a mi suegro

Ronaldo brasileño

A Enrique, en otros tiempos futbolista, le amputaron una pierna, y era esa pierna amputada la que más sentía. Es lo que se llama el miembro fantasma. Se imaginaba golpeando al balón en un estadio a rebosar, driblando a los contrarios, y no le suponía ningún esfuerzo porque a la desgracia de la pierna amputada se le sumaba la de la ceguera. “En total oscuridad, no me queda otra que ponerme a imaginar”, decía él con mucha resignación.  Sigue leyendo