La obra

obras en casa (2)

Tanto Lola como yo éramos reacios a meternos en obras. ¿Quién no había oído hablar de casas empantanadas durante meses y meses, de chapuzas al por mayor, de secuelas psicológicas de los propietarios? Un amigo nos contó que pidió que le cambiaran un enchufe de sitio, y al final le construyeron una piscina en la parcela de al lado, que no era de su propiedad. Ahora, visto lo visto, no estoy tan seguro de que fuera una broma. Aun así, después de mucho pensarlo, decidimos contratar a una cuadrilla de obreros para unir un pequeño despacho con nuestra habitación de matrimonio. Acordamos romper con esa convención social que parece exigir que la habitación más grande de la casa se reserve para dormitorio de la pareja. Siempre nos pareció un desperdicio de espacio. Ahora tendríamos una gran habitación para los dos, para nuestras cosas. Sigue leyendo