Homenaje a mi suegro

Ronaldo brasileño

A Enrique, en otros tiempos futbolista, le amputaron una pierna, y era esa pierna amputada la que más sentía. Es lo que se llama el miembro fantasma. Se imaginaba golpeando al balón en un estadio a rebosar, driblando a los contrarios, y no le suponía ningún esfuerzo porque a la desgracia de la pierna amputada se le sumaba la de la ceguera. “En total oscuridad, no me queda otra que ponerme a imaginar”, decía él con mucha resignación.  Sigue leyendo