Un poema de Sam Shepard

Sam Shepard

El pasado 30 de julio Sam Shepard, actor, director y uno de los más importantes dramaturgos estadounidenses, murió a los 73 años como consecuencia de la ELA que padecía.

Hoy, en su homenaje y para que te desprendas de los efectos sedantes que quizá provocara el aleteo de la mariposita sobre tu piel tras leer la anterior entrada del blog, ESA TIERNA RIVALIDAD, te traigo un poema suyo, este de brutal ternura. Y, por favor, no le acuses, no nos acuses de violentos, deja a un lado la corrección política y ábrete a la literatura.

La traducción es de Juan Carlos Villavicencio

 

“Si todavía anduvieras por aquí”, de Sam Shepard

Si todavía anduvieras por aquí

Te agarraría

Te sacudiría las rodillas

Te soplaría en ambas orejas aire caliente

Tú, que podrías escribir como una Pantera

Todo lo que se te metiera en las venas

Qué tipo de sangre verde

Hizo que te deslizaras a tu destino aciago

Si todavía anduvieras por aquí

Te destrozaría el miedo

Lo dejaría colgando fuera de ti

Como largas serpentinas

Como jirones de temor

Te daría vuelta

Para encarar al viento

Curvaría tu espalda sobre mi rodilla

Mordería tu cuello por atrás

Hasta que abrieras tu boca a esta vida

El aprendiz de Neruda

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Adán y Eva ya están sentados a la mesa. El café que Adán ha elegido tiene el olor de lo antiguo, con espejos de maltrecho azogue, columnas forradas de madera carcomida y fotos de escritores fallecidos. Su alma es de poeta y quiere que Eva así lo sienta. En un bolsillo del pantalón guarda el manoseado libro de Neruda, una antología. Es su primera cita con una chica, pero sabe que ellas se derriten con las poesías. Las dejará caer en la conversación y seguro que a Eva se le pone la mirada lánguida de las niñas enamoradas. Solo de pensarlo tiene que tirarse de los calcetines, un tic que le brota inevitable cuando está nervioso. Los calcetines que se me escurren suaves como liebres, se dice recordando la oda que Neruda les dedicó. Sigue leyendo