Racismo

MASCARA BLANQUINEGRA

Los buenos libros nos obligan a reflexionar, nos zarandean para que abandonemos, aunque sea por un momento, nuestros acomodados puntos de vista. Dicho de otra manera: los buenos libros nos abren múltiples ventanas desde donde contemplar el paisaje, el cual sería muy pobre si solo lo divisáramos desde nuestro egocénctrico ventanuco.

Dejo aquí, en el alféizar de esta exigua ventana bloguera, unas líneas del libro “El olvido que seremos”, de Héctor Abad Faciolince.

Pese a todas sus luchas intelectuales, y a la deliberada búsqueda de un liberalismo ilustrado y tolerante, mi papá se sabía víctima y representante involuntario de los prejuicios de la triste y añosa y anquilosada educación que había recibido en los pueblos remotos donde creció (…). Aunque racionalmente rechazaba el racismo con una argumentación furibunda (con ese exagerado apasionamiento de quien le teme al fantasma de lo contrario y en ese exceso demuestra que más que con su interlocutor, está discutiendo consigo mismo, convenciéndose por dentro, luchando contra un fantasma interior que lo atormenta), en la vida real le costaba aceptar con ánimo sereno si alguna de mis hermanas se relacionaba con una persona un poco más cargada de melanina que nosotros…”