Desabrazos

Rangi y Papa

En la tradición maorí, el Padre Cielo (Rangi) y la Madre Tierra (Papa) provocaron la oscuridad con la unión de sus cuerpos en el acto de la procreación. Luego sus hijos anhelaban que la luz penetrara en el mundo para que ellos y sus descendientes pudiesen crecer en un mundo luminoso. Algunos planearon matar a los padres, pero uno de ellos, Tawhirimatea (dios del viento y las tormentas), se apiadó y propuso separarlos. Después de varios intentos, fue Tane (dios de los bosques) quien, tumbándose de espaldas, empujó hacia arriba fuertemente con los pies hasta lograrlo. Y así fue cómo la separación de Rangi y Papa creó el Te Ao-marama, el mundo de luz anhelado.

Tal vez sea esta la razón por la que nos pasamos la vida abrazándonos y desabrazándonos. Abrazándonos para recuperar la unidad y calma perdidas, desabrazándonos para vivir el dolor de la distancia y añorar aquella unidad. Todo lo demás, como diría el bardo, es ruido y furia.