Cuentecito del niñito y la hormiguita

La hormiga se ve perdida, lejos de la fila que forman sus compañeras en su viaje al hormiguero. De rodillas en el suelo, un niño la observa. Entre las hormigas, el niño es famoso por su crueldad: las pisotea, destroza los hormigueros con un palito, orina sobre ellos… Es lo que cuentan las que logran sobrevivir. La hormiga junta sus patitas delanteras e implora al dios de las hormigas. Es una oración que solo ella conoce. Entonces el niño, milagrosamente, desciende con su dedo-nave y emitiendo un ruido que recuerda al de los helicópteros, tuc tuc tuc, la rescata y, antes de marcharse, la devuelve al camino que la llevará a casa, con los suyos.

Cuando la hormiga despierta, el niño está allí.