
Fue una madre quien me informó de que en el belén de primaria se encontraba la figura de plastilina de Herodes decapitando a un niño. La figura, salvando el siniestro contenido, es cómica: Herodes, una especie de Homer Simpson, con ojos saltones y tripa voluminosa, agarra con la mano izquierda, por los pelos, a un bebé desnudo, y con la derecha empuña un cuchillo a punto de rebanarle el cuello. La cabeza del niño está muy lograda, con ojos aterrorizados y la boca abierta, pero el cuerpo es más de pollo que de niño. Sigue leyendo