Gestación

POLITICOS

“Tu hijo será un político famoso”, me dijo el ginecólogo señalando la ecografía en la que se veía a mi niño con los brazos y la boca abiertos en lo que parecía una actitud declamatoria, como si arengara a las masas. “Si fuera un buen político… Que trabaja para su país…”, le dije al doctor, siguiéndole la broma, antes de irme de la consulta.

Ahora mi hijo tiene cuatro años y no dejo de pensar en aquel vaticinio, pues el niño ha empezado a hacer lo contrario de lo que dice, y a sonreír zalameramente cuando quiere conseguir algo. En la guardería aseguran que va de corro en corro, según sus intereses del momento, y que en cuanto se despistan las cuidadoras, consigue con su labia hacerse el dueño y administrador del tobogán. Pero lo más sorprendente, según nos ha contado su profesora, con una mezcla de admiración y temor, es que en su cuaderno escolar mi hijo escribe, una y otra vez, sin que nadie se lo haya pedido ni enseñado: VOTOS VOTOS VOTOS…

Mi marido y yo, después de mucho debatir, hemos decidido fundar un partido político. Pensamos que si el niño tiene que echarse a perder, es mejor que lo haga en familia. Aunque mucho tememos que termine pasándose a la oposición.