La cotorra Lorenzo

Cotorra Lorenzo (2)

Hace días, una amiga y uno de sus hijos nos trajeron una cotorra a casa. La familia iba a hacer un largo viaje y ya no podrían cuidarla. Nos pedían que le buscáramos un dueño si nosotros no podíamos quedarnos con ella. Un buen dueño, claro.

La cotorra era del hijo, fue él quien la compró con sus ahorros y  quien la cuidaba. Tenía el cuerpo de un fuerte amarillo, un antifaz naranja y la cola verde. Los ojos me recordaban a los de los payasos. El niño, visiblemente afectado por tener que abandonar a su querida amiga, nos dijo que era una cotorra SOL y que se llamaba Lorenzo. Entonces pensé que se trataba de una cotorra cotorro y no de una cotorra cotorra y que, como al sol se le llama Lorenzo y a la luna Catalina, el niño había elegido el nombre por esa razón. Pero la explicación era otra: la cotorra era cotorra cotorra y el nombre de Lorenzo era en recuerdo de otro pájaro que tuvo el niño y que se le había escapado. Resumiendo, lo que teníamos en nuestra casa era un sol de chica llamada Lorenzo. Sigue leyendo