Pololo

Pololo

«Una madrugada, iba con un pedo de no te menees cuando me pararon unos municipales. Me pidieron el carné de identidad, y yo, con lengua de trapo, apestando a alcohol y bailándome una samba, les dije que mucho cuidadito conmigo, que vosotros no sabéis con quién estáis hablando, que yo lucho con toros de quinientos kilos, me tiro desde coches en marcha y helicópteros en vuelo… Cuando acabé de endiñarles mi discurso, uno de los municipales sentenció: “Este, pal psiquiátrico”. A lo que el otro respondió: “De cabeza”. Y allí que me llevaron”».

Así, entre risas, es como Manuel Santamaría, más conocido por Ray Pololo, me contó la peripecia de esa noche. En un principio pensé que el apunte del psiquiátrico era una invención suya para adornar la historia, y que lo más probable era que los policías atribuyeran sus “desvaríos” a la mona que llevaba encima, limitándose luego a ponerle a buen recaudo para que pudiera dormirla. Pero no, fuentes fiables me confirmarían que no fue tanto por efecto de la bebida como por una mezcla del alcohol y de la medicación que entonces andaba tomando Pololo por lo que le encontraron caminando desorientado por la calles, y que efectivamente los policías, al suponer que aquel gordo quijote se hallaba en medio de un brote alucinatorio, decidieron llevarle al psiquiátrico, donde pasó toda la noche y parte de la mañana siguiente, hasta que comprobaron que los gigantes del Pololo eran en realidad gigantes y no molinos de viento, pues el Pololo, años atrás, había sido uno de los mejores especialistas de la historia del cine, de fama mundial, peleando con toros de quinientos kilos, arrojándose desde coches en marcha y helicópteros en vuelo.

Tal vez su imagen en la foto de arriba, con su barba bíblica, te resulte familiar. Es la misma imagen con que sale en El día de la bestia, de Álex de la Iglesia, en el papel de abuelo nudista y mudo del personaje interpretado por Santiago Segura. También hace de “minero loco” en Acción mutante, del mismo director. Son los dos únicos papeles que tuvo como actor, cuando ya su cuerpo no estaba para esos trotes que demanda la profesión de especialista.

Puedes ver SALTA, POLOLO  un documental sobre su vida, dirigido por Raquel Sáenz de Buruaga y patrocinado por el Ayuntamiento de Miranda de Ebro (ciudad en la que nació Manuel Santamaría, alias Pololo).

EN CONSTRUCCIÓN en la página 238, puedes leer un relato inspirado (solo inspirado, repito) en este hombre. El relato es de nueve páginas y no hay ni un solo punto. Necesitarás paciencia y oxígeno, advertido estás. Aunque lo bueno de un relato es que no es un tren en marcha: te puedes bajar de él cuando quieras.

 

 

 

 

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