Ladrones de órganos

WALLAPOP

Esta noche, mientras dormía, forzaron la puerta de mi casa y me robaron el corazón. No es la primera vez. Ha sido al ir a ducharme cuando me he visto la nueva cicatriz en carne viva sobre el pecho, junto a las otras ya secas. Dicen que sin corazón se vive mejor, que entre tú y lo que deseas no se interponen obstáculos morales y que al carecer de sentimientos nadie puede dañarlos. Quizá sea así, pero a mí, sin corazón, el desayuno me sabe insípido, el mar es solo un montón de agua y el sol una tediosa bola que va cambiando de posición. ¿Y qué decir de las personas?: personajes planos de una mala novela. Sigue leyendo

Desahógate escribiendo

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© Arno Rafael Minkkinen

Razones para escribir:

Kafka (la literatura como posesión “diabólica”)

“Dios no quiere que sea escritor. Pero no tengo otra elección (…) Mi vida consiste, como de hecho siempre ha consistido, en intentar escribir (…) Odio todo lo que no esté relacionado con la literatura. Las conversaciones me aburren soberanamente. La literatura me posee como un demonio. No tengo intereses literarios: la literatura es de lo que estoy hecho”.

Mario Vargas Llosa (insatisfacción ante la realidad)

«Creo que el novelista es ante todo aquel que no está satisfecho con la realidad, aquel hombre que tiene con el mundo una relación viciada, un hombre que por alguna razón, en determinado momento de su vida, ha sentido que surgía entre él y la realidad una especie de desacuerdo, de incompatibilidad. Si estuviera satisfecho, si se sintiera reconciliado con el mundo, si la realidad lo colmara, es evidente que no intentaría esa empresa de crear nuevas realidades, de crear realidades imaginarias y ficticias (…) Ese hombre es un rebelde, es un hombre en desacuerdo con su sociedad, con su tiempo, o con su clase, un hombre que no está satisfecho con el mundo». Sigue leyendo