
El espanto se extendió por el patio de butacas cuando muerto el ventrílocuo sobre el escenario, su muñeco se levantó y siguió hablando.

El espanto se extendió por el patio de butacas cuando muerto el ventrílocuo sobre el escenario, su muñeco se levantó y siguió hablando.
Blog de Literatura Universal
Lola Ballesteros
la laboriosa felicidad de la lectura
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