Publicidad engañosa

La publicidad del hotel en la página web decía que desde algunas de sus habitaciones se podía ver la catedral de Burgos. Elegimos una en la planta más alta para tener mayor visibilidad. Y sí, resultó que desde la ventana de nuestra habitación se veía la catedral de Burgos, pero solo dos de sus agujas asomando por encima de unos modernos edificios. “¡Vaya timo, qué morro!”, dijo Lola. Luego, a las tantas de la madrugada, cuando ya estábamos durmiendo, nos despertó un gran estruendo dentro de la misma habitación. Se había caído uno de los dos cuadros que colgaban de la pared, enfrente de la cama, una reproducción de La persistencia de la memoria de Dalí. Lo encontramos en el suelo, descuajeringado el marco y el cristal hecho añicos.

Cuando por la mañana fuimos a recepción para pagar el alojamiento, informamos de lo que nos había sucedido a los dos empleados que atendían detrás del mostrador, y tuvimos que convencerles de que las alcayatas que sujetaban el cuadro, debido a la holgura de los agujeros que las contenían, se habían movido las dos en el mismo sentido, escupiendo el cuadro, y que fueran a comprobarlo, ya que ellos insistían en cobrarnos un plus, no por la rotura del cuadro, sino por ofrecernos el hotel una experiencia de fenómeno paranormal.